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Ser Mujer Hoy

Egresados Escriben — Autor: admin publicado: November 27, 2010 a las 9:15 pm

SER MUJER HOY

Ciertos momentos, después de un largo día, hago un repaso de todas las actividades que realicé durante ese día:  llevar a los niños a la escuela; el trabajo, dar mis clases que tanto me gustan, entregas en calidad de “urgente”, una que otra junta, solución de problemas, toma de decisiones, etc.; lidiar con el tráfico para ir corriendo a recoger a los hijos; darles de comer; alzar cocina; jugar con ellos; hacer tareas; bañarlos; darles de cenar; estar con mi esposo, atenderlo y, por si fuera poco, cuando parece que ya estoy por irme a descansar, debo preparar clase para el día siguiente y, si el ánimo y mi cuerpo me lo permiten, hago ejercicio…  ¡Uff! ¡Qué día! Estoy agotada.

            Si bien el hacer todo esto me hace sentir feliz y satisfecha, es un hecho que no es fácil. Ser madre, esposa y profesionista, todo al mismo tiempo, resulta una tarea bastante difícil y agotadora, la cual se ha convertido en una situación característica y representativa de las mujeres de hoy; sin embargo, la pregunta aquí es ¿nuestra sociedad está capacitada para enfrentar una vida así?

A las mujeres de antes se les educaba para criar a sus hijos y atender a sus maridos. Hoy día, casi en un abrir y cerrar de ojos, las mujeres nos vemos en la posibilidad de desarrollarnos también como profesionistas; pero ¿qué pasa con la sociedad?  ¿Estamos realmente preparados para un cambio tan radical como lo es éste?  ¿Qué pasa con los hijos? ¿Qué pasa con las dinámicas y roles en el matrimonio? ¿Y las tareas domésticas? ¿Qué sucede con la igualdad de oportunidades y salarios en el trabajo? ¿Y el sentimiento de culpa que constantemente anda “rondando” en nuestra cabeza por dejar a los hijos?

Surgen gran cantidad de interrogantes sobre este tema, mismas que, a mi parecer, denotan que no estamos lo suficientemente preparados para enfrentar esta nueva vida.  Sin embargo, la vida misma, con sus altas, constantes y progresivas demandas, es la que nos exige vivir de esta forma: por un lado el desarrollo profesional y personal, sí, pues si se tiene una carrera profesional, deseamos ejercerla; pero por otro lado y tal vez más importante o de mayor peso, la capacidad económica. Hoy se requieren de ambos sueldos para vivir “decentemente”, con lo mínimo necesario, pues los requerimientos económicos, aunados a las constantes crisis, van en aumento; cada vez se trabaja más para ganar lo mismo o mantenerse en determinado nivel.

En la actualidad, aproximadamente el 30% de los hogares del mundo cuentan con el aporte de las mujeres como su principal fuente de ingresos; en casi la totalidad de los hogares restantes, las mujeres aportan alguna clase de apoyos económicos, llegando a contribuir con más de la mitad de los ingresos en muchos hogares de los países ricos (Tobío, 2005).  México no es la excepción; en nuestro país va en aumento también la cantidad de madres que trabajan, así como las que aportan el principal e incluso el único ingreso a los hogares. Según el INEGI, la participación económica de las mujeres casadas o en unión libre es de 37.3% (INEGI, 2005).

Si bien es un hecho que ésta es la nueva realidad no sólo de la mujer de hoy, sino de la sociedad en sí, lo importante será definir qué tan benéfico resulta.  Debemos crear conciencia de esta situación, no sólo a nivel personal o familiar, sino a nivel empresarial, cultural, social e incluso, Estatal. Es un hecho que no cambiaremos esta forma de vida, pues, desde mi punto de vista, es un gran avance para la mujer, pero sí debemos considerar todos y cada uno de los factores que de esta situación emergen.

REFERENCIAS:

Tobío, Constanza. Madres que trabajan. Ediciones Cátedra, 2005.

Censo 2010, Instituto Nacional de Estadística y Geografía e Informática.

 

Lic. Verónica Oviedo Soto

Ciencias de la Comunicación

Generación 2001-2005

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