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Criss Nacher

¿Dónde están nuestros egresados? — Autor: admin publicado: September 12, 2013 a las 9:41 pm

Nací un 23 de junio, en una familia mitad mexicana mitad española. La mayor de tres
hermanos. Desde los 9 meses comencé a ir de campamento, algo que marcó de belleza mi niñez. Mi padre fue scout y aunque no seguí sus pasos, el escultismo estuvo presente durante mucho tiempo en mi forma de ver el mundo. Mi contacto con el Lasallismo comenzó en la preparatoria del Cristóbal Colón Lomas Verdes, de ahí seguí mis estudios en la Universidad La Salle en la carrera de Químico en Alimentos. Con mucho fue la época más memorable de mi vida, porque en ella forjé mis amistades más queridas y los valores que me llevarían a enfrentar al mundo con éxito.

El tema de mi tesis fue “Alimentación y Nutrición en el deporte de Montañismo”, que ayudó a un grupo de mis amigos a orientarse en su expedición al Aconcagua. Después mi vida dio un giro completo cuando decidí explotar mi habilidad en el diseño y por muchos años tuve una micro empresa enfocada al diseño y elaboración de adornos en madera calada. En este tiempo también tuve a mi hija y estuve cuidando a mi abuelita que padecía enfisema pulmonar. Cuando ella murió me descubrí con mucho tiempo libre y con una bebé de 4 años, así que comencé a involucrarme más en el Arte junto con mi hija, aprendiendo grabado en sus diferentes técnicas y a tomar talleres sobre las técnicas y materiales utilizados en las artes plásticas. También ahondé en el tema de la museografía y comencé a participar en exposiciones colectivas y a enviar trabajos a convocatorias en el extranjero.

Pero 5 años más tarde nuevamente mi vida cambiaría drásticamente cuando hubo que apoyar a mis padres debido a la arterioesclerosis de mi madre. Así que fue llegar con ellos y comenzar una labor de trabajo en equipo. Labor que continúa porque hay enfermedades que ya no tienen remedio.

El 2 de febrero de este año fue el reencuentro con mi Facultad de Ciencias Químicas después de 15 años. Al llegar podía sentir cómo todo me era más familiar: mi Alma Mater era un libro abierto por segunda vez, al que leería más, con la atención que da el feliz reencuentro y la sorpresa de la novedad.

Así, las noticias de cambios fueron abundantes: dejamos de ser Escuela para convertirnos en Facultad de Ciencias Químicas; mi antiguo maestro de computación es hoy flamante Director de esta Facultad, volví a recordar las anécdotas más memorables de mi época universitaria con el aderezo que da el saber de los viajes y avances de los antiguos compañeros. También llegó la reflexión de cómo las redes sociales han propiciado reencuentros que de otra manera habrían sido casi imposibles. Vivimos un mundo donde la fraternidad, la unidad, la amistad, pueden tener fronteras mucho más amplias y horizontes más despejados. Muchos de los egresados así hemos logrado acrecentar nuestra memoria e identidad Lasallista.

Así que cuando surgió la oportunidad de pertenecer a la Asociación de Exalumnos de la Facultad de Ciencias Químicas, AEQUIM, acepté con gusto. Era la oportunidad iniciar el compartir con quienes han salido de esta Universidad, que vale la pena releer este libro de memorias Lasallistas. Comencé a asistir a las juntas del SUAC, Siempre Unidos A.C. que abarca a todas las asociaciones de egresados de ULSA México. Ahí mi visión se amplió profundamente. Descubrí cómo enfrentan diferentes puntos de vista unidos en el Lasallismo, los retos que surgen una vez que se sale al mundo laboral.

Descubrí el compromiso profesional de muchos de ellos, cuya velocidad de avance y eficiencia son tales que no cualquiera puede seguirles el ritmo. También observo la
flexibilidad y adaptación, la confianza en sí mismos y en el prójimo, la capacidad emprendedora ante la incertidumbre para la construcción de un futuro esperanzador para México. Cualidades necesarias para quienes han elegido tomar sus retos en entornos donde no es tan sencillo lograr avances en poco tiempo.

Mi gran pasión es la fotografía. Es historia y memoria, es vinculación y reinterpretación. Agradezco las oportunidades que he tenido para fotografiar los encuentros de egresados en la ULSA. Las anécdotas que han surgido en torno a esta actividad han sido hermosas; ser egresado Lasallista te marca el alma, eso lo descubres cuando vuelves a mirar, abrazar, platicar con tus antiguos compañeros. Cada encuentro generacional es memorable, es importante y en verdad puede cambiar el rumbo de muchas vidas. Es maravilloso ver la emoción del encuentro entre docentes y egresados, las lágrimas que surgen con los recuerdos de quienes ya no están con nosotros pero que dejaron una perdurable e incalculable huella en nuestro espíritu. Maestros que nos mostraron el sentido de la trascendencia, compañeros con los que descubrimos que la amistad tiene un sabor a eternidad.

Actualmente mi aportación laboral dentro de la Facultad de Ciencias Químicas es crear proyectos con una visión interdisciplinaria, fomentar y consolidar enlaces profundos, que posean una gran carga reflexiva. Donde el Arte, la Ciencia y la Tecnología dialoguen, comuniquen, compartan un entorno lleno de análisis creativo. Mostrando que aún hay mucho que observar con un asombro deleitoso, detonante de nuevos enlaces entre cada futuro egresado. Para ver la vida siempre con otra mirada, para ver la mirada de siempre con distintas vidas.

El haber conocido el carisma Lasallista desde los 15 años fue una gran bendición, muchos de los maestros que pasaron por mi vida aún los recuerdo con muchísimo cariño, que me otorgaron conocimientos y fueron guías que me dieron seguridad en mí misma, valores y mucha conciencia social. En el Lasallismo descubrí el profundo significado de la amistad que perdura a lo largo de los años, compartí la reflexión de la importancia de apoyar a quienes han tenido menos oportunidades, a agradecer el poder transmitir mi alegría de vivir, a no discriminar ni a juzgar. En La Salle se afianzó mi conciencia de que todos los seres humanos somos iguales, por lo tanto todos merecen ser escuchados y respetados sin importar credo, situación social ni nivel de estudios. Estos aspectos, aunque parezcan obvios, marcaron en mi vida la pauta para todas las decisiones que tuve que tomar y que a lo largo del tiempo mostraron ser las adecuadas.

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